La Internet de las cosas saludables o los asuntos medicos (IOMT) es, naturalmente, una infraestructura conectada de dispositivos médicos, aplicaciones de software, sistemas de salud y servicios. Sin embargo, podría extenderse mucho más allá del hospital.

La Encuesta sobre Internet de la Salud de Accenture 2017 hizo hincapié en que casi tres cuartas partes de los ejecutivos de la salud dicen que la IO en salud será perturbadora en los próximos tres años; en primer lugar, en tres áreas: monitorización remota de pacientes, bienestar/prevención -donde entran en juego los sensores de salud y los artículos de vestir- y operaciones de salud, como la gestión de inventarios de suministros médicos.

La IO Sanitaria podría ayudar a optimizar los procesos de gestión de medicamentos, garantizar la precisión de las recetas, apoyar el seguimiento a distancia de pacientes, médicos, enfermeras, etc., vigilar los niveles de equipamiento básico en los pabellones o reordenar cuando se necesiten nuevas existencias. La naturaleza multifacética de las redes conectadas es muy útil, y sus posibles áreas de uso parecen ser infinitas.

Algunos ejemplos de lo que podríamos ver son los sensores que pueden rastrear y monitorear a los pacientes desde el momento en que llegan a un hospital – o incluso en el hogar antes de eso – con datos en tiempo real que se añaden automáticamente a los registros de los pacientes sin necesidad de que las enfermeras tomen lecturas o actualicen los gráficos.

Las camas de hospital son la primera opción para los sensores situados en la proximidad más cercana al paciente. Por ejemplo, para evitar que las úlceras por presión permanezcan en la cama durante demasiado tiempo, SMI fabrica sensores de presión que pueden permitir que el colchón redistribuya inteligentemente la fuerza para minimizar la aparición de este tipo de úlceras. En diciembre de 2018, Hill-Rom anunció que equipa sus nuevas camas hospitalarias con sensores de frecuencia cardiaca y respiratoria. Utilizando la tecnología EarlySense’ A.I., monitorean continuamente los signos vitales de los pacientes y alertan a las enfermeras si se detecta un cambio.

Las redes de IO también podrían ayudar a los pacientes a recuperar la sensación de control. Por ejemplo, el recién inaugurado hospital de la NYU Langone ofrece MyWall, que permite a los pacientes manejar sus necesidades diarias, como ordenar comidas y ver entretenimiento a través de una tableta. Los pacientes también pueden aprender sobre su equipo de cuidados de salud, planificar y ajustar la iluminación o la temperatura de la habitación.

Su irrupción en la industria de la salud permite mejores diagnósticos y tratamientos. En el consultorio médico la inteligencia artificial ya está ayudando a los dermatólogos a distinguir entre manchas inofensivas y crecimientos cancerígenos, a diagnosticar enfermedades genéticas poco comunes a través de algoritmos de reconocimiento facial y a leer radiografías y otras imágenes médicas. En poco tiempo, permitirá detectar signos de enfermedades oculares relacionadas con la diabetes, como la retinopatía diabética.

 

 

Fuente: https://blogs.iadb.org/salud/es/futuro-de-la-salud/
https://medicalfuturist.com

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