En general, cursos de duración más largos tienden a presentar tasas de deserción más altas, debido tanto a factores de motivación interna del estudiante como a factores externos. Cursos más largos también tienden a presentar indicadores de aprobación más bajos. Por lo tanto, cuando hay abundancia de contenido a abordar, lo ideal es distribuirlo en módulos y lecciones más cortas, lo que también nos permite realizar evaluaciones formativas más puntuales y ofrecer recompensas rápidas (certificados, insignias, puntajes) para motivar el estudiante. Busque un balance entre “corto lo suficiente para no aburrir” y “largo lo suficiente para abordar una conjunto relevante de información”.

Una división inteligente del contenido también nos permite gestionar más fácilmente dudas e inquietudes del estudiante, revisiones de contenido, evaluaciones formativas, reportes de desempeño y retroalimentación del programa.

 

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